lunes, 24 de julio de 2017

The Kirking of the tartans



The Kirking of the Tartans es uno de los actos más solemnes de la iglesia de Escocia. Para explicar sus orígenes es necesario retroceder hasta la batalla Culloden Moor en 1746.


Tras la derrota jacobita, se prohibió el uso del kilt y la gaita, dos elementos inherentes a la identidad de los Highlanders y que lucían orgullosos en batalla. También obligaron a los jefes de los clanes a someterse a la justicia inglesa o, de lo contrario, los clanes perderían sus tierras.

Muchos jefes se negaron y tuvieron que emigrar junto a su clan a Irlanda o a las colonias (Canadá y EEUU sobre todo). Era eso o correr el riesgo de ser perseguidos y/o ser alistados contra su voluntad en las tropas que irían a combatir en las guerras napoleónicas.

Otros clanes (Sutherland, Ross, Campbell, McKay), afines a los ingleses, se aprovecharon y se repartieron títulos nobiliarios y tierras que eran robados a jefes de otros clanes jacobitas. En una campaña perfectamente orquestada desde Londres, la tristemente conocida como Highland Clearances, se sustituyeron a los miembros de los clanes por ovejas. Fueron tiempos muy duros en los que al dolor de dejar su país y sus posesiones, se le sumó la hambruna y las enfermedades.


En 1941, Peter Marshall, un reverendo presbiteriano descendiente de Highlanders forzosamente emigrados, decidió homenajear a aquellos valientes que prefirieron marcharse a otros países, pasar penurias y renunciar a todo lo que era suyo, antes que entregar a los ingleses su libertad.

Así surgió The Kirking of the Tartans, un evento celebrado anualmente en la catedral de Washington (EEUU) y muchas más Iglesias presbiterianas. Los clanes son representados por un miembro que porta un estandarte con los colores de su clan. Durante el acto, los clanes son citados uno a uno, antes de recitar una oración conjunta en la que ensalzan su orgullo y tradiciones.

Hoy, en muchos sitios, también suele celebrarse en los instantes previos a los Highland Games.

El fantasma del niño sin cabeza de Edimburgo




En el año 1650, tras completar la invasión de Irlanda, el infame Oliver Cromwell iniciaba la invasión de Escocia. A los pocos meses avanzaba hacia la capital y se instalaba a las puertas del castillo de Edimburgo junto con su ejercito de ocupación inglés. 


Durante la noche anterior a la llegada del ejercito inglés, varios testigos afirmaron ver a un niño sin cabeza, de aspecto fantasmal y levitando por encima del suelo, mientras daba vueltas alrededor del castillo. Desde entonces se dice que este fantasma aparece justo antes de que el castillo de Edimburgo vaya a ser atacado. Hecho que, desde esta fecha, sucedió en no pocas ocasiones en los siglos posteriores