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lunes, 26 de diciembre de 2016

Clan Fraser of Lovat

El clan Fraser of Lovat es un clan de las tierras altas. Su origen está en la comarca de Inverness, en donde se instalaron allá por el siglo XIII miembros del clan Fraser, provenientes de Aberdeen, con el que guardan parentesco. Hoy en día es muy popular ya que el protagonista de la serie "Outlander", Jamie Fraser, es uno de los jefes de este clan.



Escudo de armas del clan Fraser of Lovat
Su origen se encuentra fuera de Escocia, en la región francesa de Normandía (probablemente en Anjou). En el año 1030 un caballero normando llamado Simon Frezel se instaló en Escocia, en busca de fortuna, y conformó este clan. Los descendientes suyos adaptaron su apellido a la pronunciación local y así surgió el apellido Fraser.

"Je suis prest" o "Estoy preparado", lema del clan
Los Fraser siempre se han caracterizado por ser uno de los clanes más belicosos de toda Escocia. Y es que prácticamente han estado presentes en todos los conflictos bélicos de Escocia y con un papel destacado. Durante las guerras por la independencia escocesa contra el ejercito inglés, primero lucharon con William Wallace y luego con Robert the Bruce. Y por sus actos valor en batalla, donde llegan a salvar la vida hasta en 3 ocasiones al rey Robert the Bruce durante la batalla de Methven (1306), se les conceden las 3 coronas que hoy exponen en su escudo de armas. 


Tartán del Clan Fraser of Lovat
Ya establecidos en la zona de Inverness, en plenas Highlands, los Fraser of Lovat se configuran como un clan independiente del clan Fraser, teniendo un jefe distinto. Allí se ven envueltos en incontables conflictos armados, sobre todo contra sus archienemigos: el clan McDonald of Clanranald. El odio entre estos dos clanes era tal que hubo batallas, como la de Field of Shirts (1544), en las que únicamente sobrevivieron 5 Frasers y 8 McDonalds de los 800 highlanders entre ambos bandos que iniciaron la batalla.


Castillo de Beaufort, sede del clan Fraser of Lovat durante muchos años y. Fue construida al lado de la sede primitiva del clan, el Castillo de Dounie, tras ser destruido éste por los ingleses tras la batalla de Culloden.
En plena reforma protestante respaldaron a la reina católica María Estuardo. Posteriormente, hicieron frente a Cromwell tomando partida en el movimiento covenanter y, como no, también participaron en las guerras jacobitas apoyando incondicionalmente a los Estuardo en la segunda.


Piedra sobre el campo de batalla de Culloden en donde cayeron los miembros del clan Fraser 
La derrota en Culloden tuvo serias consecuencias para el clan. Los mas de dos regimientos que participaron en el combate fueron literalmente masacrados sin piedad por la artillería y los fusiles de los casacas rojas. Su jefe, Simon Fraser, fue capturado y transportado a Londres, en donde sería decapitado (la última persona en correr esta suerte en las islas británicas). Al igual que pasó  con el resto de clanes jacobitas, su comarca fue saqueada por las tropas inglesas del Duque de Cumberland, quien les despojó de todas sus tierras, posesiones y títulos.


Exibición militar del 78º Regimiento Highlander Fraser con sus trajes de gala 

Tras la batalla, el descendiente de Simon Fraser fue perdonado y se ganó el favor del gobierno inglés creando el 78º Regimiento Highlander Fraser. El nuevo ejercito highlander tomó partida en las batallas contra los franceses en las colonias británicas de norteamérica, así como contra los colonos rebeldes en las guerras de independencia americanas, con notable éxito en ambas. 


Los Scots Guards al mando del jefe del Clan Fraser of Lovat, con 2500 soldados (muchos de ellos highlanders del clan Fraser of Lovat) ,desembarcando en Normandía el día D bajo el fuego alemán y al son de su gaitero. 
Durante las dos guerras mundiales, los Frasers of Lovat jugaron un papel importante. Pero sin duda, alcanzaron su cenit durante el desembarco de Normandía. Los Fraser cerraban un círculo pues regresaban a la tierra de la que había salido su antepasado hacía casi mil años. En el famoso día D, donde Lord Lovat, el 25º jefe del clan, lideró al comando de los Scots Guards que iniciaron el asalto a la playa junto a la Brigada Pegaso.


Estatua de Lord Lovat en Ouistreham (Francia) conmemorando su papel decisivo en el desembarco de Normandía

Los soldados nazis que defendían la playa no salían de su asombro al ver al comando escocés avanzar coordinadamente al son de la gaita, tocando el "Highland laddie" y el "The road to the isles". Nadie disparó al gaitero ya que pensaron que solo un loco podría ir desarmado y tocando la gaita en medio de semejante infierno.

martes, 4 de octubre de 2016

Clan Cameron

          



El clan Cameron es un clan de las tierras altas. Su origen está en la comarca de Lochabier, en donde se encuentran poblaciones como Fort William o el techo de las islas británicas, el Ben Nevis.



Su origen es incierto. Hay documentos del propio clan que hablan de que el nombre viene del gaélico cam-shrón, "nariz torcida", en referencia a la de un hijo del rey de Dinamarca que se vino a Escocia y que iniciaría la dinastía. Pero por otro lado la Enciclopeda Collins de los Clanes Escoceses, niega lo anterior y afirma que el origen del nombre viene de los Cambrun de Ballegarno, una familia medieval del condado de Perth.

"Aonaibh ri cheile", o "Unámonos", lema del clan
Desde que su primer jefe, Donal Dubh se instala en la comarca de Lochabier, los Cameron dan muestras de su poder y carisma. Primero asimilan a clanes vecinos como los McMartin, Leary o Taylor, que pasarán a ser parte del clan Cameron. Después tomarán partida en conflictos con clanes vecinos: McIntosh, McPherson y Grant, sobre todo, con los que mantenían una enconada rivalidad.

Piedra que sitúa en el páramo de Culloden el lugar exacto en donde cientos de highlanders del clan Cameron cayeron en batalla abatidos por las descargas de mosquetes y cañones del ejercito real inglés.
Tomaron parte activa en las guerras contra el Reino de Inglaterra, especialmente en los levantamientos jacobitas. Apoyaron el primer levantamiento jacobita en 1715, uno fallido apoyado por España en 1719 en Glen Shiel, y fueron el motor del segundo levantamiento jacobita en 1745. Sin el apoyo incondicional del clan Cameron en todo este periodo, el joven pretendiente, Carlos Estuardo, jamás hubiese podido materializar la revuelta.

Castillo de Achnacarry, sede del clan Cameron
Tras la batalla de Culloden, donde los Cameron perdieron títulos, posesiones y bienes, su jefe tuvo que exiliarse en Francia y muchos de sus miembros emigraron en masa a las colonias de América, Canadá sobre todo. 

En 1784 el clan consigue ir comenzando a recuperar las posesiones que los ingleses les habían confiscado tras la derrota jacobita. Incluso consiguen el permiso del gobierno inglés, tras previo pago de una generosa cuantía, para reconstruir su sede, el Achnacarry Castle, que había sido quemado por las tropas reales tras la batalla de Culloden.

Queen´s Own Cameron Highlanders
Famosos por su destreza y valentía en el combate, además de por su lealtad, los Cameron crearon en 1793 una compañía militar dentro del ejercito británico, al que denominaron Queen´s Own Cameron Highlanders. Además de tomar partida en escenarios como Waterloo y las dos grandes guerras mundiales, esta tropa tiene la peculiaridad de que bajo ese nombre combatieron soldados australianos, descendientes de aquellos highlanders que habían tenido que emigrar forzosamente, y que quisieron sentir el orgullo de combatir con el ejercito con el que habían luchado sus antepasados. Hecho insólito en el mundo militar pero que habla por si sólo del sentimiento de respeto a las lealtades y tradiciones que profesaban estos highlanders.

Tartán del clan Cameron

Tartán del Jefe del Clan (Cameron of Lochiel)
El símbolo del clan Cameron es el roble

lunes, 21 de diciembre de 2015

Escocia: La costa noroeste y las islas

           ESCOCIA: La costa noroeste y las isLAS      

La costa oeste es sin duda una de las zonas más abruptas y salvajes de Escocia. La dureza del clima, que conforma los espectaculares paisajes que nos atraen de Escocia, también modeló el espiritu indómito de sus gentes y esa raza de guerreros que marcó una época: los highlanders. Tras la derrota en la batalla de Culloden (1745) los ingleses intentaron abolir el sistema de clanes de las Highlands, prohibiéndoles cualquier manifestación cultural vinculada a ellos: kilts, gaitas... Sin embargo muchos de ellos continuaron en el exilio o en la clandestinidad y aún hoy asombra ver la cantidad de gente que se da cita en las reuniones periódicas de los diferentes clanes.

La derrota Highlander en la batalla de Culloden supuso el fin del sistema de clanes que regía en las Highlands
Iniciamos nuestra ruta en Inverness, la capital de las Tierras Altas. Bajamos bordeando el Lago Ness, y allí nos encontramos uno de los castillos más míticos de Escocia: el Castillo de Urquath. Este castillo actualmente se encuentra en ruinas ya que fue destruido por las tropas inglesas para evitar que pudiera ser utilizado por el ejercito jacobita escocés durante las guerras de la independencia. 


No obstante este castillo ha sido a lo largo de la historia eterna fuente de conflictos entre los diferentes clanes (Grant, McDonald, Chisholm, Fraser...) e incluso movimientos sociales como los covenanters, que beligeraban constantemente por su dominio. Tiene una sala de proyecciones y un área comercial pequeña anexa, donde merece la pena pasarse y tomar algo disfrutando de las espectaculares vistas. También existe la posibilidad de acceder a la zona en barco, como nosotros hicimos, y las vistas son mucho más espectaculares.


Abandonamos la zona de Drumnadrochit y proseguimos con nuestra ruta hacia la costa oeste. Nuestra siguiente parada es en Glen Shiel, en donde se celebró una importante batalla dentro de los levantamientos jacobitas del siglo XVIII. 


Los españoles, para complicar la vida a la corona inglesa, enviaron al Regimiento Galicia como apoyo a esas rebeliones independentistas, y allí pelearon mano a mano junto a hombres de los clanes McGregor (capitaneado por el célebre Rob Roy), McKenzie, McKinnon, McIntosh, Cameron, Murray y McDonald. El ejercito inglés, con su dragones al frente y apoyado por clanes escoceses traidores al movimiento jacobita (Munro, Fraser, McKay, Sutherland y Ross), venció tras más de tres horas de batalla. La mayoría de los jacobitas, aprovecharon la niebla y el mayor conocimiento del terreno para escapar.


Proseguimos nuestro camino hacia las Islas Hébridas y, a pocos kilómetros, encontramos uno de los mayores tesoros de Escocia: el Castillo de Eliean Donan. Construido bajo los cimientos de una fortificación picta, hoy es la sede de uno de los clanes más importantes de las highlands, el clan McRae.




Este castillo, como no podría ser de otra manera en Escocia, alberga un fantasma. Y es que Felipe V intentó conquistar Inglaterra abriendo dos frentes de combate: primero un contingente militar desembarcaría en este castillo a modo de señuelo y, con la maniobra de distracción en marcha, posteriormente otro entraría en Londres con una poderosa flota para atacar el corazón del estado inglés. 


El Regimiento Galicia desembarcó en esta zona y se instaló en el castillo de Eilean Donan, almacenando armas y municiones para armar al los clanes que se sumarían a la insurrección. Pero la flota que debía tomar Londres sufrió las inclemencias del tiempo y fue seriamente dañada con lo que el Regimiento Galicia quedó abandonado a su suerte. Con los ingleses merodeando por la zona por tierra y mar, las tropas españolas se dirigieron al encuentro del ejercito inglés en Glen Shiel, dejando una pequeña guarnición en el castillo. 


El castillo fue bombardeado por las embarcaciones inglesas, reducido a escombros y, además quemado. Se dice que uno de los soldados españoles que perdió la vida aún habita entre las paredes de este castillo. De hecho, cuando lo visitamos, uno de sus guías llevaba un pin con la bandera de España. La versión que conocemos hoy del castillo de Eilean Donan, es la de la restauración de 1912 a cargo de John McRae. 


El castillo es famoso por acoger rodajes de películas como Los Inmortales (The Highlander) o El mundo nunca es suficiente. Hoy es uno de los monumentos más visitados de toda Escocia.


Un poco más alla del castillo de Eilean Donan, alcanzamos la población de Kyle Of Lochalsh, famosa durante muchos años porque desde allí zarpaban los barcos dirigidos a las Islas Orcadas. Hoy, sin embargo, está de capa caída porque han construido un puente que les conecta directamente con la Isla de Skye.


La primera población es Kyleakin, una pequeña población pesquera pero en la que se ve la influencia vikinga por todas partes: arquitectura, rasgos de sus habitantes... . Su nombre significa "estrecho de Haakon", en honor a el rey vikingo Haakon IV de Noruega, que conquistó la isla en pugna con los escoceses. Allí aún se puede ver el castillo de Maol, sede durante mucho tiempo del clan McKinnon, y que hoy está en ruinas. 



Nosotros nos alojamos en este pueblo en el hotel Kings Arms, cuyas instalaciones están un poco anticuadas y no están acordes al precio que se paga. Aún así sigue siendo de lo más económico de la isla y mejora muchos de los hoteles que visitamos. 


















jueves, 27 de agosto de 2015

Escocia: Inverness

           ESCOCIA: INVERNEss         


Inverness es la capital de las Tierras Altas escocesas, las célebres Highlands. Con sus apenas 67.000 habitantes pasa por ser la única ciudad de todas las Highlands, y la más al norte del Reino Unido. Además está considerada como la ciudad de toda Europa occidental que mayor crecimiento ha experimentado durante los últimos años. 


La ciudad crece a lo largo del río Ness, no en vano Inverness significa "desembocadura del río Ness" en gaélico escocés. Idioma que, como podréis ir observando, a medida que subís al norte de Edimburgo, va fusionándose cada vez más con el inglés, hasta el punto de costar entenderlo. 


Inverness es un enclave estratégico por su entrada al fiordo de Moray y al Mar del Norte, por lo que su control siempre ha sido objeto de disputa a lo largo de la historia. Sobre un promontorio, dominando la ciudad y al lado del río Ness, se puede ver el  Castillo de Inverness, que data del año 1847. Antes hubo ahí otras fortalezas y construcciones militares que fueron destruidas en diferentes épocas, que van desde las guerras fratricidas entre clanes rivales de las islas y la corona escocesa, hasta la última en plena guerra jacobita (1746). Pero, sin duda, el castillo más famoso de Inverness fue el construido en el siglo XI por MacBeth y que inspiró la famosa obra de William Shakespeare. 


También al lado del río Ness se encuentra la Catedral de San Andrés, la primera nueva catedral construida después de la Reforma Protestante y, fácilmente reconocible por sus dos torres simétricas. La verdad es que lo del culto en Escocia es algo que llama la atención porque puedes encontrarte hasta ¡¡¡ocho tipos de confesiones cristianas¡¡¡: Iglesia Católica, Iglesia de Escocia, Iglesia Libre de Escocia, Iglesia Libre Unida de Escocia, Iglesia Presbiteriana Libre de Escocia, Iglesia Presbiteriana Asociada, Iglesia Episcopal de Escocia y Unión Bautista de Escocia. 


En este caso, el culto corresponde a la Iglesia Episcopal de Escocia, de corte anglicana. Una vez dentro de las iglesias protestantes sorprende el vacío que provoca la ausencia de figuras de los santos y la virgen, así como la decoración tan simple y austera que atesora. 



Otra cosa que merece la pena ver es la Old High Church, de culto perteneciente a la Iglesia de Escocia. Sobre este espacio, San Columba, el monje irlandés de cristianizó a los pictos, edificó la primera iglesia en el siglo VI. Pese a sus sucesivas reformas, la torre es medieval y está considerada como el edificio más antiguo de Inverness.



Como muchas de las iglesias, tiene un pequeño cementerio anexo al edificio principal con sus lápidas a la vista. Merece la pena pararse un momento y leer detenidamente las inscripciones que hay en ellas. Te puedes encontrar con historias muy curiosas.



Otra zona por la que merece la pena pasar es el Victorian Market, un pequeño centro comercial repleto de pequeñas tiendas y que está muy céntrico. Construido en 1870, hubo un incendio en 1889 que lo dañó severamente. En dicho incendio sólo murió un perro que, aun con el mercado en llamas, se negó a abandonar la tienda que cuidaba. Los escoceses, que entienden y valoran la lealtad como nadie, mencionan la historia del perro fiel en un cartel que explica un poco la historia del Victorian Market.



La zona céntrica de Inverness es bastante concurrida y además cuenta con unas cuantas calles peatonales, que aún le dan más vida a la zona. 



Si tienes curiosidad por ver los trajes y vestidos tradicionales escoceses, los célebres kilts, es recomendable visitar dos sitios. El primero es el Scottish Kiktmaker Visitor Centre, regentado por miembros del Clan Frasier, donde te pueden dar una visión interna de la historia, cultura y tradición de la falda escocesa. 



Además dispone de talleres y exposiciones audiovisiuales que complementan las explicaciones sobre su elaboración. Los kilts, además de venderse, también se alquilan por días u horas. 



El otro sitio que merece la pena visitar para ver los kilts y todos los demás complementos del traje típico escocés, es la tienda de Duncan Chrisholms, una de las más afamadas de Inverness. Según cuentan, el uso del kilt se remonta a la época romana. Los highlanders lo utilizaban tanto para la guerra como para enrollarse con él para dormir y protegerse del frío. Cada clan fue definiendo su diseño y color en función de los tintes que disponía en su zona, lo que les permitía distinguirse perfectamente de otros clanes.



Desde el Canal Caledonian se accede a Jacobite Cruises, la empresa encargada de dar paseos en barco a lo largo del lago Ness. Nosotros fuímos en uno que nos llevó hasta el castillo de Urquhart.



El Castillo de Urquhart es el tercer sitio más visitado de Escocia. Sus vistas y su enclave, a orillas del lago Ness es espectacular. A lo largo de la historia sufrió numerosos asedios, algo que es costumbre en Escocia, primero con las guerras de Independencia contra los ingleses y luego en las guerras jacobitas. Precisamente, en estas últimas, el ejercito inglés destruyó este castillo para que no pudiese ser aprovechado por el ejercito jacobita, y desde entonces no se ha vuelto a reconstruir. 




Accedimos al castillo desde el embarcadero y visitamos todas sus estancias. Además, el castillo dispone de un centro de interpretación, sencillo, en donde te proyectan una película sobre su relevancia en la historia de Escocia. 

Unos kilómetros a las afueras de Inverness se encuentra el páramo de Culloden. Allí tuvo lugar en 1746 la batalla entre el ejercito jacobita y el ejercito real. El ejercito jacobita, partidario del heredero Carlos III de Inglaterra y Escocia, estaba formado en su mayor parte por clanes de las highlands (McKenzie, McDonald, McLaren, Frasier, McLoud, McIntosh, Cameron...) y profesaban mayoritariamente el catolicismo y el episcopalismo. 


Por su parte, el ejercito real, de religión anglicana y presbiteriana, y partidario del vigente rey Jorge II de Hannover, estaba liderado por el Duque de Cumberland. Además de tropas inglesas, contaba con mercenarios holandeses y tropas escocesas de clanes afines (Campbell, McKay, McLeod, Sutherland, Munro...)



La batalla fue rápida y se convirtió en una auténtica masacre de jacobitas. A consecuencia de esta derrota se prohibió el uso de la gaita (desde entonces considerada como arma de guerra), de la vestimenta tradicional escocesa y del idioma gaélico. Los highlanders participantes fueron despojados de sus bienes y posesiones, perseguidos y asesinados u obligados a emigraciones forzosas en masa. El ganado de las highlands fue confiscado y prácticamente regalado en Yorkshire. 




Todo ello supuso el fin a un modo de vida, al sistema de clanes y provocó que gran parte de ellos emigrasen a Australia o las Américas en busca de un futuro mejor. Con ello, el gobierno inglés consiguió su objetivo, despoblar las Highlands de sus moradores y, en caso de que se quedasen, despojarles de las  bases de su economía, matándolos de hambre y frío. 


Así pues no deben de extrañarnos dos cosas: primero el por qué los escoceses sienten tanto odio por los ingleses, especialmente en las Highlands, y en segundo lugar, por qué el Clan Campbell es el más odiado por los escoceses. De ahí el célebre dicho escocés "Never trust in a Campbell" (Nunca te fíes de un Campbell)